ARCHIVO del patrimonio inmaterial de NAVARRA

Legaria

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  • Denominación oficial:
    Legaria
  • Tipo de localidad:
    Municipio simple
  • Censo:
    103 (2016)
  • Extensión:
    4.00 km2
  • Altitud:
    477 m
  • Pamplona (distancia):
    61.00 Km


Zona no vascófona.

Limita al N con Ancín, al E con Oco, al S con Etayo y al O con Piedramillera.

La extremidad septentrional del término está atravesada por el río Ega, cuyo cauce discurre a unos 470 m. Desde aquí el terreno se eleva, poco a poco, hacia la terminación de la sierra de Dos Hermanas, sin sobrepasar nunca los 531 m. Forma parte de la pequeña cubeta tectónica de Murieta, en la que afloran arcillas miocénicas de la facies de Tudela; junto al Ega hay una estrecha banda de aluviones cuaternarios.

Comunicaciones: Carretera local que une en Asiain a la comarcal NA-132, Estella-Tafalla-Sangüesa.

Clima 

El clima es mediterráneo-continental, los valores meteorológicos medios anuales son: 8º-11º de temperatura, 600-800 mm de precipitaciones, caídas en 80-100 días v 650-700 mm de evapotranspiración potencial.

Flora

De la vegetación arbórea que cubría el territorio antes del poblamiento humano no quedan más que algunas pequeñas reliquias de encinar: 36 Ha a principios del s XX y 6 en 1987. Las choperas fluviales son el único tipo de bosque.

HERÁLDICA MUNICIPAL. Cortado: 1º gules y una estrella de 6 puntas de oro. 2º de gules y cinco cruces en sotuer de oro. Ya he dicho en alguna ocasión que la estrella de 6 puntas la usan todos los pueblos del valle del Ega, mientras que las cruces son las armas propias del palacio de armería de la localidad.

CASA CONSISTORIAL. Situada en la plaza, se reformó en 1982. Es un edificio exento, con muros de piedra y que se eleva a dos plantas. Su Ayuntamiento está regido por alcalde y cuatro concejales.

HISTORIA. Antiguo lugar de señorío nobiliario hasta que su titular, Sancho Pérez de Lodosa, lo permutó al rey Teobaldo II (1266) por diversas heredades en Funes y Peralta, Debía entonces una pecha anual de 1000 sueldos. Fue donado por los reyes Catalina y Juan III al mariscal Pedro de Navarra (1511). Los monasterios de Irache y Leire poseyeron desde el siglo XII heredades en su término.

En 1846 el valle de Ega desapareció como unidad administrativa, y Legaria quedó como ayuntamiento enteramente separado. En 1847 tenía escuela, dotada con cien robos de trigo al año; el abad de la parroquia era de provisión del pueblo y había además dos beneficiados; no contaba con más caminos que los que se dirigían a los pueblos limítrofes. A comienzos del siglo XX se formó una Caja rural y, en 1920 un molino de aceite.

 

PALACIO. El palacio de este lugar aparece como de cabo de armería en la nómina oficial del Reino. Su señor, Diego de Legaría, figuraba ya en 1531 entre los caballeros remisionados de la merindad, según e! rolde del tesorero mosén Luis Sánchez. El linaje era muy antiguo; Miguel Périz de Legaría era alcaide de Monjardín en 1275. Juan Matías de Hita solicitó rebate de Cuarteles por este noble solar en 1694. El mismo palaciano seguía como tal en 1723. Nuevo rebate pidió su hijo Francisco Lorenzo de Hita en 1758. En el siglo XVI el escudo era de gules con cinco cruces treboladas de oro puestas en sotuer.

IGLESIA DE SAN MARTÍN. Entre el caserío de Legaria destaca la parroquia de San Martín, edificio construido a mediados del siglo XVI en estilo gótico-renacentista, aprovechando restos de otra fábrica medieval. Las obras se habían comenzado para el año 1541 por el cantero Gaspar de Buitrón, con el que trabajaron años más tarde otros canteros como Domingo y Juanes de Legarra que reciben pagos hasta 1558. El enlosado corrió a cargo de Juan de Lenderrain en 1592, año en que se habría concluido toda la fábrica. En planta, forma un rectángulo con pequeña cabecera recta correspondiente a la iglesia medieval, cubiertas respectivamente con bóvedas de terceletes y medio cañón apuntado. El coro se alza a los pies y la sacristía data de fines del sido XVII. En el exterior son visibles los sillares medievales y los contrafuetes que articulan los muros, destacando un pórtico realizado en torno a 1718 por el cantero Juan Bautista Beruete. Sobre el muro do los pies se levanta una espadaña de piedra que construyó el cantero Pedro de Gavilondo entre 1742 y 1744, bajo la dirección del veedor de obras del obispado Juan Antonio San Juan. La cabecera medieval está ocupada por el retablo mayor de estilo romanista, obra del entallador de Viana. Diego Jiménez y del escultor Bernal de Gabadi de la última década del siglo XVI. Su traza se compone de banco, dos cuerpos y otro tercero a modo de ático, el primero de los cuales se articula por columnas con la totalidad del fuste decorado por motivos vegetales y niños desnudos. Su iconografía es variada y representa escenas de la Pasión, vidas del titular y de la Virgen v diversas tallas de santos, realizado todo en estilo romanista. La policromía es la original y se debe al pintor Bartolomé Díaz de Uterga, que la realizó en torno a 1640 aunque también aparece la firma de otro policromador. Los retablos colaterales del Corazón de Jesús y la Virgen del Rosario son barrocos, articulados por columnas salomónicas revestidas de vegetación, se deben al maestro estellés Vicente López Frías, que los debió trabajar en los años finales del siglo XVII. Albergan esculturas de diversas épocas y cronologías, entre las que sobresalen los restos de un retablo romanista desaparecido. El dorado de ambos colaterales se concertó con José García en 1705. Barroco es también el portavoz del púlpito, labrado por el escultor estellés Lucas de Mena en torno a 1722. Entre las piezas de platería destaca el ostensorio barroco, obra del artista pamplonés José Martínez de Bujanda de hacia 1702.

ERMITA. En el Museo Diocesano de Pamplona se conserva un retablo de piedra procedente de la ermita de Nuestra Señora de Belén que pertenece al segundo tercio del siglo XVI y se encuentra cerca del estilo de los maestros de la dinastía Gumet, establecidos en Los Arcos.

ARQUITECTURA CIVIL. El caserío se agrupa sin orden en tomo al río Ega y se encuentran algunos edificios barrocos de los siglos XVIII y XVIII, cuyas fachadas se ennoblecen con blasones de piedra del mismo estilo, uno de os cuales está fechado en 1773 y lleva la leyenda «Soi Ursua de Arrechea».