Romancero de cordel
El
romancero no tradicional incluye romances juglarescos, artificiosos o trovadorescos, eruditos, nuevos o artísticos, vulgares o de cordel, y cultos. Se caracteriza por ser obra de un
autor letrado y conocido que adopta el metro del romance para crear una obra nueva y original. Su transmisión es fundamentalmente
escrita, si bien en todas las épocas (especialmente en los Siglos de Oro) se tiene constancia de que algunos llegaron a
adquirir un cierto grado de oralización. Incluso a la tradición folclórica moderna han llegado unos pocos casos de romances "de autor" relativamente tradicionalizados, que también incluiremos en este apartado. Este fenómeno ocurre especialmente con los
romances vulgares o de cordel. Es éste un tipo de repertorio que floreció sobre todo en los siglos XVII y XVIII, aunque algunos de sus epígonos llegaron al XIX e incluso al XX. Fue compuesto por autores profesionales pero de humilde extracción y oficio, y difundido a través de pliegos de cordel para consumo de las clases populares urbanas (y después de las rurales). Los romances vulgares de los siglos XVII y XVIII abordaron particularmente historias de cautivos, prodigios y delincuentes, aunque en el siglo XIX y el XX pasaron a predominar los relatos de crímenes, disputas familiares y sucesos truculentos. Junto con muchas composiciones en metro romancístico, se difundieron también de esta misma forma abundantes canciones narrativas que tocaban los mismos asuntos con estilo similar.